La parte de arriba del
ROSITA estaba listo esperando la guata de lana, para convertirse en manta.
Pero las ganas de tener algo nuevo en la pared para el festejo de mi cumple pudieron más e hicieron que el día anterior me pusiera a quiltearlo como una condenada hasta tener un nuevo tapiz.
Sobre la marcha saqué algunas fotos a modo de tutorial.
Planché la tela de atrás del quilt y la fijé al piso bien estirada con cinta de papel.
Apoyé la guata (en este caso de algodón) y arriba el ROSITA estirando cada vez para que no quedaran pliegues.
Arrodillada sobre el conjunto, enrollé el patchwork hasta la mitad en un tubo de cartón
Pulvericé adhesivo temporario en aerosol en unos 30 cm y empecé a desenrollar (como cuando se forra un molde con masa con la ayuda del palo de amasar).
Volví a poner adhesivo en los siguientes 30cm para seguir desenrollando, y así sucesivamente hasta llegar al final.
Repetí todo en la otra mitad (otra vez arrodillada, pero mirando para el lado contrario)
Y el mismo proceso hice para pegar la tela del reverso a la guata.
Con todo pegadito.... A LA MÁQUINA!
Puse el pie de doble arrastre con la barra atravesada (que sirve de guía para coser a la distancia que uno elija.)
Me puse los guantes antideslizantes (que ayudan en el agarre) e hice la primera costura con puntada recta, acompañando el zigzag del quilt.
Luego fijé la barra a 1,5" de la aguja.
Ajusté el tornillo.
Apoyando la guía en la primera costura, cosí la siguiente.
Y así en todo el quilt, cambiando el color del hilo conforme fui avanzando.
6 horas más tarde... ya estaba lista para ribetear. (algún día subiré otro tutorial de ribete)
El tiempo dió para terminar el ribete a mano, pero no para rematar los hilos :)
Le cosí la manga por atrás (
como explico acá) pasé la varilla y .... A LA PARED!

Con el resto de energía que me quedaba, cociné para mis amigas unos scons (receta de mi suegra), mermelada amarga de naranjas (receta de mi abuela), unas fuentes de frutas (receta para gorditas) y ... A FESTEJAR.